At seventeen
"I learned the truth at seventeen", cantaba Janis... ¿qué? Todavía resuena en mi recuerdo la voz que comentaba las canciones de aquella revolucionaria estación de radio. Janis ¿qué? creo que Janis Ian.
¿Dónde estabas en los horribles años 80, Fernando? Sé que a veces nos vemíamos y que ocasionalmente me amaste, pero me pregunto ahora dónde estabas una tarde en que feliz, recorría mi colonia --que ahora se convirtió en una galería de clase media de apariencia feliz y apariencia financiera desahogada-- para llegar a mi trabajo y compartir con alguien la felicidad de escuchar el desafío que Luis Gerardo Salas planteaba para que alguien de la audiencia hablara de sexo a micrófono abierto (ahora no se habla de otra cosa y de la forma más vacía y tonta posible). "¿Dónde estabas, entre qué gentes?"
Neruda está cada vez más lejos y también nuestra juventud. La imagen de la muchacha de la boina gris parece envejecer porque me recuerda alguna imagen tuya: la nostalgia de ti cada vez está más sepultada por la realidad de tu rechazo.
Sin embargo, a veces me asalta el deseo por tu piel ya no tan tersa y por tu sexo imponente y devastador. ¿Dónde estás ahora? ¿Quién está contigo? No sé por qué hago preguntas inútiles. No sé para qué pregunto lo que es claro. Sé que puede estar contigo alguien interesante y de apariencia bella y seductora.
Por eso no soy, "it ain't me, babe". Por eso conocí la verdad desde los 17, por eso me hacía llorar esa canción; pero te amaba, todavía te amo y a veces creo que me voy a morir queriéndote.
Por eso te extraño también esta noche de dientes rotos.
"We all play the game, and when we dare
we cheat ourselves at solitaire
Inventing lovers on the phone
Repenting other lives unknown
that call and say – Come dance with me
and murmur vague obscenities
at ugly girls like me, at seventeen"
(Gracias, Janis Ian, por la metáfora)
¿Dónde estabas en los horribles años 80, Fernando? Sé que a veces nos vemíamos y que ocasionalmente me amaste, pero me pregunto ahora dónde estabas una tarde en que feliz, recorría mi colonia --que ahora se convirtió en una galería de clase media de apariencia feliz y apariencia financiera desahogada-- para llegar a mi trabajo y compartir con alguien la felicidad de escuchar el desafío que Luis Gerardo Salas planteaba para que alguien de la audiencia hablara de sexo a micrófono abierto (ahora no se habla de otra cosa y de la forma más vacía y tonta posible). "¿Dónde estabas, entre qué gentes?"
Neruda está cada vez más lejos y también nuestra juventud. La imagen de la muchacha de la boina gris parece envejecer porque me recuerda alguna imagen tuya: la nostalgia de ti cada vez está más sepultada por la realidad de tu rechazo.
Sin embargo, a veces me asalta el deseo por tu piel ya no tan tersa y por tu sexo imponente y devastador. ¿Dónde estás ahora? ¿Quién está contigo? No sé por qué hago preguntas inútiles. No sé para qué pregunto lo que es claro. Sé que puede estar contigo alguien interesante y de apariencia bella y seductora.
Por eso no soy, "it ain't me, babe". Por eso conocí la verdad desde los 17, por eso me hacía llorar esa canción; pero te amaba, todavía te amo y a veces creo que me voy a morir queriéndote.
Por eso te extraño también esta noche de dientes rotos.
"We all play the game, and when we dare
we cheat ourselves at solitaire
Inventing lovers on the phone
Repenting other lives unknown
that call and say – Come dance with me
and murmur vague obscenities
at ugly girls like me, at seventeen"
(Gracias, Janis Ian, por la metáfora)

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