Tu fantasma, que no es sino el mío
Bueno... ¿y por qué no?
Tu fantasma ronda mi casa y mi pensamiento otra vez.
Ya se sabe que los fantasmas son meramente subjetivos y entonces, cuando a veces uno puede recobrar un poco de objetividad sobre ellos, los miedos se van a otro lado. Intentaré escribir lo que hoy me da la gana o, más bien, lo que el deseo de ti me dicta una vez más. Por otro lado, a ti debe importante medio comino lo que yo piense o sienta por ti.
Todo esto, ¿por qué? Nada más porque mientras termino un trabajo, oigo a Ivonne Elliman y a la lluvia de esta tarde de domingo y al mismo tiempo recuerdo el deseo que muchas veces tuve de compartir contigo una tarde lluviosa desde un hotel de Tlalpan y ver el movimiento de la ciudad desde ahí: quería saber qué era ver a los demás corriendo a sus casas o evitar mojarse, mientras tú estabas junto a mí... y ese estar junto a ti era una angustiante y hermosa probabilidad de tocarte ("Baby, don't let it mess your mind", parece decirme Yvonne). De más está recordar que tú nunca quisiste complacer este capricho. Y sin embargo, el capricho persitió, hasta este domingo, por lo menos.
Ojalá que un día se acabe esta bola de deseos nevados de ti. "Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones" un día de estos.
Tu fantasma ronda mi casa y mi pensamiento otra vez.
Ya se sabe que los fantasmas son meramente subjetivos y entonces, cuando a veces uno puede recobrar un poco de objetividad sobre ellos, los miedos se van a otro lado. Intentaré escribir lo que hoy me da la gana o, más bien, lo que el deseo de ti me dicta una vez más. Por otro lado, a ti debe importante medio comino lo que yo piense o sienta por ti.
Todo esto, ¿por qué? Nada más porque mientras termino un trabajo, oigo a Ivonne Elliman y a la lluvia de esta tarde de domingo y al mismo tiempo recuerdo el deseo que muchas veces tuve de compartir contigo una tarde lluviosa desde un hotel de Tlalpan y ver el movimiento de la ciudad desde ahí: quería saber qué era ver a los demás corriendo a sus casas o evitar mojarse, mientras tú estabas junto a mí... y ese estar junto a ti era una angustiante y hermosa probabilidad de tocarte ("Baby, don't let it mess your mind", parece decirme Yvonne). De más está recordar que tú nunca quisiste complacer este capricho. Y sin embargo, el capricho persitió, hasta este domingo, por lo menos.
Ojalá que un día se acabe esta bola de deseos nevados de ti. "Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones" un día de estos.

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