Tuesday, January 02, 2007

Hopelessly

(Me faltaron una e y una s en el mensaje.)
Nos vemos en el único sitio posible, te dije. Desconozco si sabes a qué me refiero; tal vez, no, pero eso ya no importa, como tampoco importa si el segundo mensaje (que mandaste casi pegado al primero) era una burla. Lo mejor de hace algunas horas fue haber sentido que estabas al otro lado mío. (Ya sé que no se dice "al otro lado mío", pero puedo justificar este error si digo que se trató de un lapsus: el deseo de manifestar en ese posesivo lo que ya es imposible: mío... aunque quién sabe. Armando Manzanero dice que el otro le pertenece a uno, aunque se haya ido por otros caminos y tú fuiste mío a veces, con todo y que tal vez ahora no te guste saberlo). Ya no importa que jamás vuelvas a estarlo porque los mintuos del domingo fueron como haber vivido en un sueño.
Te lo reitero: te extraño y quiero decirte que no me importa el segundo mensaje. El primero lo llevaré siempre conmigo, como tantas cosas tuyas, como una ilusión... no puedo evitar sentirme triste cuando pienso que no te importo porque no moverás un ápice por cambiar las cosas, pero, después de todo, a lamentarse viene uno a los panteones. Te dejo una gardenia porque te quiero, querido Fernando... eternamente, Fernando.

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