Domingo
casi lunes... primera hora del lunes.
Se siente feo, ¿eh? sobre todo si se oye a BB King cuando uno (yo) revisa (reviso) que ni por equivocación te asomas a este miserable blog, Fernando.
No, ya no me dueles, al menos no como antes... era terrible. ¿Sabes? lo que me duele ahora (que seguramente te vale un pito, como todo lo que me atañe) es que no puedas escapar a la frívola forma globalizada de relacionarte con otros, con los que consideras ínfimos. Es claro que no digo que yo sea la excepción, pero creo que no podría tratar a nadie tan mal como todavía tú lo haces.
¡Si sólo iba a verte una hora cuando tú mismo abriste la "invitación" a que nos viéramos! y luego, después de que no pudiste comunicarte conmigo (porque no llamaste a la hora que quedaste), te enojaste y -kaput!- decidiste no volver a hablarme. Y creo que tal vez no vuelvas a hacerlo, aunque quién sabe. Eres tan caprichoso (sínónimo de infantil) que igual y un día te da por marcar mi número de nuevo, pero quién sabe también si acaso estaré aún en la Tierra, o por lo menos para ti.
... Y claro, si te llegas a enterar de que te he llamado inmaduro, menos querrás saber de mí. No me importa, ¿sabes? Estoy convencida de que tu fantasma (tu fantasma, no tu realidad) me seguirá toda la vida y entonces, como ayer, cuando regrese de hacer el amor con otro, te recordaré y querré besarte y amar tu cuerpo mientras recorro la avenida Insurgentes, en una madrugada de lluvia y escucho a Gino Vannelli.
Se siente feo, ¿eh? sobre todo si se oye a BB King cuando uno (yo) revisa (reviso) que ni por equivocación te asomas a este miserable blog, Fernando.
No, ya no me dueles, al menos no como antes... era terrible. ¿Sabes? lo que me duele ahora (que seguramente te vale un pito, como todo lo que me atañe) es que no puedas escapar a la frívola forma globalizada de relacionarte con otros, con los que consideras ínfimos. Es claro que no digo que yo sea la excepción, pero creo que no podría tratar a nadie tan mal como todavía tú lo haces.
¡Si sólo iba a verte una hora cuando tú mismo abriste la "invitación" a que nos viéramos! y luego, después de que no pudiste comunicarte conmigo (porque no llamaste a la hora que quedaste), te enojaste y -kaput!- decidiste no volver a hablarme. Y creo que tal vez no vuelvas a hacerlo, aunque quién sabe. Eres tan caprichoso (sínónimo de infantil) que igual y un día te da por marcar mi número de nuevo, pero quién sabe también si acaso estaré aún en la Tierra, o por lo menos para ti.
... Y claro, si te llegas a enterar de que te he llamado inmaduro, menos querrás saber de mí. No me importa, ¿sabes? Estoy convencida de que tu fantasma (tu fantasma, no tu realidad) me seguirá toda la vida y entonces, como ayer, cuando regrese de hacer el amor con otro, te recordaré y querré besarte y amar tu cuerpo mientras recorro la avenida Insurgentes, en una madrugada de lluvia y escucho a Gino Vannelli.

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