Saturday, February 04, 2012

Oh, loverboy

to you I belong...

O esto pensé muchos años. Driving, esta hermosa canción de 1990 -cuando el deseo por tu presencia todavía era parte de mi vida cotidiana-, aún me provoca remolinos en la cabeza y en las sensaciones.
¿Qué tienes que ver tú ahora con Driving? Pregunta idiota por lo que acabo de decir. Creo que lo pregunto porque nunca te perdonaré que te gustara la música pop en Español de los 80. Guácala. Sólo por eso debería ser una herejía asociar mi deseo de hoy por ti con esta hermosa canción -popular también, pero con un poco de arte.
La verdad es que no te la mereces, como tampoco que yo siga escribiéndote una serie de estupideces aquí, en este blog. Y, a decir verdad, ni siquiera te lo merecerías por la descortesía de mandar al diablo mi felicitación por tu cumpleaños. Tengo la impresión de que estás enojado por haberte dicho asalariado. Si es así, tendré que aclarar a la parte clasemediera de tus oídos que no lo hice por ofenderte; sólo intenté describirte. En fin, no debería escribirte más, pero qué quieres, así es uno de estúpido y necio.
Los anuncios del instituto de las elecciones (no voy a escribir aquí nombres puercos) son de una estupidez increíble, pero no pude evitar reír con el más reciente: "¿Adriana? (o un nombre cualquiera) Soy René (ídem). Sólo te hablaba porque hace diez años que no sé nada de ti; no me contestas los mensajes, ni nada... sólo quería saber si aún somos novios"
Ay, qué ganas de haberte enviado esta pregunta por teléfono. Imbécil, ¿verdad? Sí, pero algo tiene de divertido.
Hoy fui a Puebla. ¿Cuándo fuimos a Puebla tú y yo la última vez? Hace mil años, pero en el autobús extrañé tus besos en mi boca y en mis pechos. Extrañé que nos despidiéramos en Pino Suárez con tu mirada triste y la mía de desconcierto, pero oculta. Extrañé que después me dijeras: "No se vale que me hubieras dejado en el Metro con el olor de tu sexo en las manos".
Sabía que tenías que irte, que te esperaban en tu casa. Yo también me quedé con una sensación de vacío, Fernando.
Hoy te extrañé. Mi corazón brinda por ese pasado irrepetible y perdido para siempre con Missing, también de Everthing but the girl.