Tuesday, July 09, 2013

¿Dónde?... ¿cómo?

"¿Entre qué gentes?" ¿Te acuerdas de mí? Supongo que no. Yo tampoco casi no te recuerdo. Sólo lo hago de vez en cuando, cuando me siento sola -no eres mi prioridad afectiva, pero a veces te recuerdo. También me acuerdo de ti cuando veo a ese policía que se parece a un viejo dibujo animado de la televisión, y también cuando me encuentro alguna imagen de Maxwell Smart. Lo bueno es que tú también sabías que te pareces a él. Recuerdo que una vez fuimos al cine en la colonia Roma, en la plaza comercial del Sears (... ¿qué película vimos...?) Te vi de espaldas y te sorprendí con un timbre de espía de mi viejo teléfono... cuántos teléfonos han pasado... (vaya forma de medir el tiempo). Una señora que vio la escena se rió. Creo que fue la última vez que nos vimos... ¿cuándo fue la última vez? Me encantaría tomar un café contigo, en un lugar desconocido para los dos en una tarde lluviosa de estas y no volver a verte en años, quizá nunca. Ay, me regresó el sentimiento nostálgico que me provocaba esa canción de Rocío Dúrcal cuando pensaba en ti: "Amor, si alguna vez te encuentro por ahí, invítame un café y hazme el amor"... Si esto revivió es porque estaba vivo en alguna parte, como diría mi acertadísimo y admirado nuevo psicoanalista -¡como me encanta platicar con él! nunca me había sentido así con uno de ellos... me recuerda tanto a mi viejo amigo Raúl... ¿lo recuerdas? ¿Dónde estás?, ¿qué ha sido de tu vida? ¿Tienes muchas canas ya? Ya tienes cincuenta y ... ¿sigue tu deseo sexual asomándose en cada poro tuyo? A veces me acuerdo de ese nosotros... A veces te miro en esa foto que cada vez es más vieja, en la casa de Luis, en la colonia Santa María la Ribera. Todos éramos tan jóvenes: Glenda, Luis, José Luis... no recuerdo el nombre de los otros, pero incluso esa chava que parecía señora con sus lentes, su sobrepeso, su estatura baja y sus chales blancos, todos éramos tan jóvenes. Lo éramos cuando nos escapábamos a esa playa casi virgen, apenas con alumbrado en uno que otro lugar... esa pobre playa que ahora se atasca de vacacionistas, hoteles y negocios hasta el fin de la costa... qué triste. A veces también te miro en esa playa caribeña que nos decepcionó en ese país que me sorprendió por agresivo -y mira ahora en que país tan violento vivimos. Me sorprende esa imagen tuya un poco espigada, con playera blanca y jeans azul claro. No sonríes al sostener los cocos porque no querías que te tomara fotos. Sí, esa fue la tónica de muchos de nuestros encuentros, la oscuridad, lo escondido... ¿tan profundo y conflictivo era lo que sentíamos? De mi parte sí, pero tú no puedes negar la tuya. Tengo que hacer otras cosas. Llámame un día de estos. You know the number.