Again
Otra vez Guanajuato. Cuánto ha cambiado el mundo, este mundo, el mío. ¿Qué es del tuyo?
Hace 33 años tú y yo estuvimos aquí, ¿lo recuerdas? Nos acordábamos de esa visita inesperada. "No te duermas", te dije la noche de ese día, y tú repetías esta frase después de varios años; a veces, sólo evocabas y yo también. Era una forma de recordar que hubo y que había un nosotros.
Llegamos de noche a esta ciudad. Viajamos en un viejo autobús de pasajeros, y al llegar al hotel el administrador nos dijo que sólo había una habitación matrimonial. Entonces tu soltaste una carcajada nerviosa y premonitora. Y yo sabía que era normal... que la habitación nos esperaba, aunque estaba un poco nerviosa.
Esa noche dormimos solamente y al otro día fuimos a pasear por la ciudad. Tú usabas tus clásicos tenis blancos horribles de esos años y yo una falda amplia de algodón de fondo azul estampada con flores pequeñas amarillas, blancas y azul claro; también tenía puestas unas alpargatas. Era la moda de las niñas del cch, y como toda niña del cch llevaba un rebozo ligero rojo, (¿era blanco?)
Caminamos por esta ciudad, donde había artesanos en la calle, no como ahora que sólo pueden vender en tiendas. Al pasar por la vitrina de una vieja licorería (todo era tan viejo en esta ciudad) miramos las botellas de alcohol, y tú me preguntaste en serio y un tanto amenazante: "¿Con cuál quieres morir?" De verdad me asustaste.
Ahora esta ciudad se ve diferente. Hace tantos años, Fernando... ahora tu nombre ya no me dice nada, de la misma manera en que el mío dejó de decirte algo a ti hace varios años.
Sólo es curioso que ahora, cuando muchas veces no puedo recordar qué hice una hora antes, conserve intacto, casi tangible el recuerdo de esa primera noche de nuestros 20 y tantos años... Casi puedo escuchar el cassette gastado con esa versión de Noel Nicola de Te perdono, esa canción que también sólo evocábamos para hacer referencia a mi perro, la madrugada y el frío.

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