Las mil y una noches que pasé contigo...
Ay, Fernando... No sé por qué te recuerdo pasada esta Navidad de 2016. Tal vez porque la muerte de George Michael me llevó a pensar en "una de las épocas más felices de mi vida"
En el video de las Flans hay zapatos flats y pantalones sueltos que cierran en los tobillos. Recuerdo que una vez -una de las pocas veces que fuimos al cine- yo tenía puestos unos hermosos zapatos claros flats con un moño en la punta; también me puse una blusa chemisse. No recuerdo cómo estabas vestido tú, pero seguramente te pusiste los tenis blancos horribles que te eran tan cómodos y que todos los muchachos de esa época se ponían.
En cambio, recuerdo que al regreso del cine tú estabas desnudo. Recuerdo tu delicioso cuerpo desnudo: tus gruesas y largas piernas, tu exuberante trasero (como de mujer africana -lo siento, nunca te lo dije... ¿alguien se atrevió a decírtelo?), tus besos, tu boca, tu voz suave, tus carcajadas. Eras tan adorable...
Pero qué tonto inicio de canción: "No vamos a encontrar otra playa con palmeras al viento". Tan tonta, como tantas cosas que hicimos y que dejamos de hacer. En cambio, "tu mirada vacía, tu costumbre de huir. Mi forma de amar, siempre a medias, siempre a medias, siempre a destiempo tenía que acabar con alguno de los dos"...
Ay, Fernando, cómo me gustaría verte ahora, y amarte como si tuviéramos veintitantos años...
¿Cómo está ahora tu pelo? Ahora que ya tienes... ¡tantos años!
Hoy te extraño. No hay nada que hacer, tristemente, pero esto es la vida también.

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